miércoles, 16 de mayo de 2012

El Minotauro. México. Elecciones 2012.


Poseidón ha escuchado las peticiones de Minos, hijo de Zeus, para que este llegue al trono. Asì que ha hecho emerger de los mares a un hermoso toro blanco, el cuál Minos le ha prometido a Zeus sacrificar en su honor. Minos lo traiciona y Poseidón el venganza inspira en Pasifàe, esposa de Minos; un deseo tan insólito e incontenible por el toro blanco que esta llega al punto de fornicar con él y dar origen al Monstruo.
El Minotauro; monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro tan solo come carne humana y mientras más crece, insaciable se vuelve. Asì que el carpintero Dédalo construye el laberinto de Creta para encerrarlo. Ocasionalmente el Rey de Creta entrega en sacrificio a jóvenes y a doncellas encerrándolos en el laberinto para mantener satisfecha a la bestia humana.

En nuestro caso, el Minotauro simboliza el sistema de poder.
El laberinto; su aparato de gobierno, el sistema político-electoral....el presente proceso laboral.
El cuál no ha sido construido para representar a los ciudadanos; sino que fue diseñado para asegurar la rotación de élites, no para asegurar nuestra representación. Fue creado para fomentar la competencia entre los partidos, no para rendir cuentas. Fue instituido para fomentar la repartición del poder, pero no para garantizar su representatividad.

Lo tétrico es; que nosotros, todos, aún los NO representados mantenemos vivo al Minotauro, lo alimentamos al tiempo que buscamos una salida, una escapatoria al laberinto.

Ahora mismo se forman caravanas en pro o en contra de alguno de los cuatro candidatos, tratando de dilucidar el gran dilema: ¿ Cuál de los cuatro será el mejor? Los medios de condicionamiento y contención de masas, en principal la T.V. y la radio nos invitan a incluirnos superficialmente como simples espectadores al encuentro electorero; lo mismo que a una semifinal de Fut bol o una pelea de box.
Un sistema electorero que nos antepone sus candidatos, sus diputados, sus delegados, que nos son los nuestros, que nos deja como alternativa  por el  más conocido en los medios, el que haya invertido de la manera astuta en sus campañas, sin nunca explicar el contenido de sus propuestas ni como se llevarán a cabo; en el mejor de los casos nos queda elegir entre el menos peor de los candidatos; el menos alejado de la deshumanidad, el menos alejado de la corrupción, el menos avaricioso, el menos cìnico, el menos imbécil. Eso nos queda.
Observamos, confirmamos, comprendemos y aceptamos culturalmente nuestra partidocracia disfuncional, vemos en ella una historia de Priìzaciòn, de complicidades, una historia de corrupción que forjó bloque a bloque desde hace decenas de años, sexenio tras sexenio una dictadura perfecta: El PRI., y que permeò a fuerza de corrupción la corrupción de todas las instituciones asegurando que cualquier intento para cambiar esta corrupción tuviera que utilizar  las mismas prácticas corruptas como una fruta podrida que infecta las demás.

Los partidos políticos en curso y los anteriores se reducen a un vasto catalogo de buenas intenciones.
Nuestra ilusión de democracia se reduce a un simple sufragio, una votación.

Veamos lo que nos resta:

1. Un pendejazo de "buen rostro" que prefiere ser tachado de cobarde que de estúpido: Peña Nieto.

2. Una damita idiota, última alternativa de un partido fracasado en las últimos dos sexenios que se ha montado en una sàtrapa de campaña que enarbola su género más INdiferente que la INdiferiencia que muestra el jefe de estado  frente a su pueblo devastado por la masacre e impunidad: Vàzquez Mota.

3. Un compa que le ha bajado dos rayitas a su tono, se ha topado hace seis años con el sistema de poder que por cierto lo ha ultrajado, se ha convertido ahora en un amoroso con la visión de un país mejor sin ninguna logística  que lo respalde. Sus valores y humanidad no están en discusión. Pero  no son suficientes. AMLO.

El problema no son las personas o los partidos políticos en si; es un sistema político que no asume la representación como cimiento fundacional.

"Y ante eso se nos dice que debemos de votar por alguno de ellos porque, si no "afectaríamos la legitimidad de la representación política" . Cuando en realidad esa representación tan solo existe de manera trunca y parcial. Y se nos dice que el sistema de partidos funciona "razonablemente bien", cuando en realidad funciona muy bien para la clase política pero muy mal para la ciudadanía. Y se nos dice que el sufragio por alguna de las opciones existentes fomentaría el cambio. Cuando en realidad en realidad solo preservara el status quo. Y se nos dice que si anulamos el voto estaríamos desacreditando a las instituciones, cuando en realidad han logrado hacerlo sin nuestra ayuda. Y se nos dice que debemos buscar verdaderos mecanismos de exigencia para demandar que la clase política se comporte de mejor manera, cuando en realidad no existen. Y se nos dice que anular el voto seria una "táctica ineficaz", pero nadie propone una alternativa mejor para presionar a políticos -por supuesto- satisfechos con su situación."    -Dresser. Anulación del voto.-


El movimiento de anulación del voto del cuál son representantes mediáticos Dresser, Meyer y Aguayo, tiene su fundamento en la disciplina más avanzada; el sentido común.
Cada palabra es totalmente cierta, ellos dicen: 

Siento que si voto por cualquier partido –en estas condiciones, con este sistema– contribuiré a avalar un sistema que debe ser cambiado desde afuera, ya que nadie lo va a hacer desde adentro. Siento que si tacho la boleta en favor de cualquier persona –en estas condiciones– acabaré contribuyendo a legitimar un sistema que actúa cotidianamente al margen de la ciudadanía”.

Una absoluta verdad.

Pero la sorpresa hubiera sido el apoyo a esta propuesta hace 20 años, cuando grupos de disidencia proponían la anulación del voto para reconfigurar los procesos electorales, creación de mecanismos democráticos como la reelección, las candidaturas ciudadanas, las “acciones colectivas”, la revocación del mandato, el plebiscito, etc.
Otra vez el Minotauro y su laberinto. Los científicos llegan tarde una vez más.

Siendo honesto y franco conmigo mismo. la opción más digna para cualquier persona de mediano intelecto sería la de  anular el voto, o votar en favor de Esperanza Marchita; porque como dicen estos cómpas y antes de ellos grupos disidentes, anarquistas, luchadores sociales (los que nunca fueron entendidos) “Algo está mal. Algo no funciona. Algo necesita cambiar y con urgencia; No podemos seguir fingiendo; ha llegado el momento de reconocer lo que no funciona y componerlo.”

La anulación del voto como forma de presión para que se reformen los procesos electorales,   aunada a constante movilización a todos niveles sería la mejor opción.
Anular mi voto como las dos elecciones anteriores que lo he hecho por la falta de representación de un partido político a mi persona.
Pero y sin embargo, dadas las actuales circunstancias, considero que NO es un momento oportuno para anular mi voto, dadas las actuales condiciones VOY A VOTAR.
Pero apoyaré profundamente a la par al movimiento de anulación del voto que se vuelve una vez a gestar como alternativa o salida a este laberinto. A largo plazo es la mejor decisión.


Votaré por las siguientes razones:
1.      En las actuales circunstancias, el anular mi voto seria apoyar indirectamente al candidato que va a la cabeza, al ganador, en las actuales circunstancias, anular mi voto, equivaldría a votar por Enrique Peña Nieto.
Y no quiero sentirme responsable de tener  a otro imbécil (que a marchas forzadas puede liar dos palabras) como presidente.
2.      Si aspiramos a una reforma electoral y la regeneración de la malversada clase política; con Enrique Peña Nieto como presidente, será imposible hacerlas madurar, porque cerrará toda posibilidad, todas las puertas. El sistema de poder no tiene vocación de suicida.
3.      Votar por el PRI equivaldría a validar las matanzas, los magnicidios, las desapariciones, la corrupción, la mediocridad y la ignorancia. Equivaldría a liquidar la historia, y ser partícipe de sus crímenes una vez más.
4.      Votaré por Andrés Manuel López Obrador, porque es el más alejado de todos los vicios de los actuales políticos y de lo que la política actual refiere con su cínica y aberrante partidocracia.
5.      Con Obrador, el menos alejado de lo antes mencionado, podrían abrirse posibilidades de otras propuestas alternas; como  las candidaturas ciudadanas, las “acciones colectivas”, la revocación del mandato, al menos se podrán plantear en las mesas de discusión. Estas y muchas otras propuestas.
Por eso voy a votar.

El gran problema, el de fondo, lo  somos nosotros,  la gente, los ciudadanos que no asumimos nuestro poder de acción, que delegamos el futuro de nuestro pueblo y nuestros hijos a una manada de “políticos” que rinden cuentas únicamente a sus propios intereses, y a su propia sustentabilidad. Puesto que hemos sido condicionados a obedecer, a acatar, a seguir a la multitud sin preguntar la dirección, que hemos sido vedados  a responder, vedados del sentido común. Los grandes cambios en la historia de la humanidad se han dado raramente gracias a gobiernos o aparatos de poder, los grandes avances han sido resultados a la pasión y determinación de los individuos. Tan solo de los individuos.

Una elección, la próxima que está en puerta no cambiara el rumbo del país, aun sí gana AMLO  el próximo Julio. No si nosotros; la gente, no asume su poder de acción, de movilización, de participación. No si no se ejerce una presión individuo a individuo cada quien desde su trinchera hacia este sistema de poder que olvidamos cotidianamente, nosotros hacemos girar y deberíamos cabalgar.
La autogestión ciudadana es nuestro único camino.

Y si…..
Este es un texto Pro-López Obrador. López Obrador para presidente 2012.
Esto, hasta que decidamos  y tengamos  el valor para dejar de alimentar al  abominable Minotauro.



























1 comentario:

  1. Waooooooooooooooooooooo!!!!!
    Y en respuesta a este escrito......
    Han llegado los #Yo soy el 132!!!
    Vamos con todo!!!

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